Quién es
Simone Biles es una gimnasta estadounidense considerada una de las mejores de todos los tiempos. A lo largo de su carrera ha acumulado numerosos títulos olímpicos y mundiales, y varios de sus elementos son tan difíciles que llevan su propio nombre en el código de puntuación.
Más allá de las medallas, se ha convertido en una voz reconocida cuando habla de salud, de límites y de cuidarse. No presenta su vida como un guion perfecto, sino como un trabajo constante en el que también cuentan la cabeza y el bienestar.
Qué ha compartido sobre su TDAH
En septiembre de 2016, un grupo de piratas informáticos filtró datos médicos confidenciales de deportistas extraídos de la base de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) e intentó usar la medicación de Biles para cuestionar su credibilidad. Lejos de esconderse, ella respondió directamente desde su cuenta verificada de Twitter.
Sus palabras fueron claras: «Tengo TDAH y he tomado medicación para ello desde que era niña». Y añadió: «Tener TDAH, y tomar medicación para ello, no es nada de lo que avergonzarse, nada que me dé miedo que la gente sepa». Su federación confirmó que contaba con una autorización de uso terapéutico aprobada para ese tratamiento.
Su reacción fue clave por el tono. No lo vivió como un secreto que se le escapaba, sino como un hecho de su vida que podía nombrar con tranquilidad. Puso el foco en algo sencillo: convivir con el TDAH forma parte de quién es, y cuidarlo es parte de rendir y estar bien.
Para muchas personas con TDAH, ver a alguien de su nivel hablar del tema con esa calma cambia algo. Deja de sonar a excusa o a etiqueta que hay que ocultar, y empieza a sonar a lo que es: una forma de funcionar que se puede conocer, acompañar y gestionar. Ayuda, además, entender que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo con base neurobiológica, no un defecto de carácter.
El mensaje que deja
El TDAH no borra el talento ni el esfuerzo. Convive con ellos. La historia de Biles no dice que el TDAH sea un superpoder ni un obstáculo insalvable: dice que se puede tener TDAH, pedir ayuda, seguir un tratamiento y aun así construir una vida y una carrera enormes.
Si tú convives con el TDAH, quédate con esto: nombrarlo no te hace menos. Cuidarte —con apoyo profesional, con estrategias, con lo que necesites— no es rendirse, es jugar a tu favor.